No me importan los espacios, pequeños suspiros de aire que se cuelan por la boca para salir por los oídos y llenar el vacío que no puede ser llenado con otra cosa, el hueco al que le quedan grandes las fantasías y le quedan cortos los recuerdos, donde ya no caben las mismas palabras ni las nuevas miradas.
Realmente ya no me importa lo que no me interesa, ya van desapareciendo las palabras desconocidas del discurso, ya se evaporan los lugares que no fui.
Realmente no me importa le que no se dijo ni lo que se repitió tantas veces, todo lo que abundaba hasta el desgaste y lo que se estiraba pero no alcanzaba.
Realmente no me importa ni me importaba entonces.
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