Si quieres saber donde he estado comprando puedes ver las bolsas que hay debajo de mis ojos (Un blog es el equivalente literario de una hamburguesa y un refresco de cola)
jueves 18 de agosto de 2011
Nada es posible
Nada es posible en esta mente difusa y, diría alguno, trastornada.
Difícil saber el peso que realmente tienen las cosas en la película que es el recuerdo, pues por cada día que se alejan los recuerdos se van pareciendo mas a como los hubiéramos querido que a lo que quizá fueron en algún momento. Quizá ese momento no fue tan intenso, quizá la otra persona no era tan feliz como tú, quizá sonreía a otra cosa, quizá nunca paso.
Condenado a los propios recuerdos es difícil saber cual de ellos no es una simple entrega al propio placer de situaciones, al deseo de regodearse en tristezas intensificadas y en pasiones exageradas. Al final todos los recuerdos tienden a inclinarse entre el exceso y el aburrimiento.
Nada es posible al intentar distinguir el recuerdo de la fantasía, solo queda abrazar la realidad actual, vivir permanentemente en el presente, dedicar en mínimo esfuerzo, si no es que nulo, a la cortina de humo que son los recuerdos, entregarse a la continuidad perpetua de la realidad del día a día. Ser solo lo que se siente y se vive al mismo día.
A fin se cuentas es justo preguntarse cuánto suman nuestros recuerdos mas preciados, ese amor juvenil, las personas que se han ido, los triunfos de días pasados, si los sumara todos difícilmente suman mas de un par de minutos entre si.
Nada es posible mas que desprenderse de la cadena del recuerdo, de la fantasía y la autocomplacencia.
Nada es posible mas que lo que veas con tus ojos.
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